Perdición Perdición

Perdición

  • Autor: Vásquez Tamayo, Carlos
  • Editor: Sílaba Editores
  • Colección: Sílabas del Viento
  • eISBN Pdf: 9789585516779
  • Lugar de publicación:  Colombia
  • Año de publicación: 2021
  • Páginas: 80
Aquí está Perdición. Una concentración. Un zumo. La concreción de las ideas (de la idea) y la limpieza de las imágenes son un verdadero deleite para un lector de poesía. Sentí el doble movimiento de quien mira la escritura y se sabe mirado por ella, de quien escribe palabras a sabiendas de que refl­ejan su rostro. El régimen de los verbos da cuenta de la intensidad de la sensación, de su autenticidad íntima y de la precisión con que expresan lo que buscan: guardar, decir, ser, escribir… todos llegan con tu voz, graves y a la vez serenos, coordinan las frases sin imponerse y los sustantivos los orbitan a su justa distancia. Lo íntimo del poema comunica y conmueve, comparte y acompaña; abre o señala la abertura para que uno busque también la suya propia, su tajo, su espacio… La respiración, página a página, llega clara y decidida. Se sienten de inmediato los momentos en que se agita y aquellos en los que pide quietud. La puntuación es precisa, la presencia de tantos artículos, necesaria, las preposiciones están en su punto. La segunda y la tercera persona dan sentido y sostienen, tienden su mano, dan forma a los tiempos. Son la pérdida, pero también la ofrenda y el gozo, completan las imágenes incluso en su ausencia. Lo impersonal es la llama y la marca, una firma discreta de tu voz en el viento del poema. El libro me habla y me llama, me acoge. Su aire, propicio a los ecos, me colma limpio y fresco. Es mi privilegio y mi alegría poder leerlo y soñarlo libro.
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  • Un aire propicio a los ecos
  • I
    • Me arrastran
    • Se arquea al aire
    • Escribo en vertical
    • Es una niña. La pequeña del destino
    • No volveré a verla, tocarla sería mi última mano
    • Mis pies se congelan, el hielo hostiga el zaguán
    • Marcar una orilla que la deje salir
    • El viento hierve sus cabellos
    • El agua impide su perdón, la boca escupe su cara
    • Las pequeñas piedras resbalan
    • El agua se despeña, la balsa no logra prenderse
    • Eres el agua, la soledad en las pisadas
    • Da vueltas en la piedra, la toca con sus labios
    • La arboleda se llena de un vidrio gris
    • Los niños rodean el círculo
    • Cierro el cuaderno y estoy en otra parte
    • Sus miembros se arquean
    • Las vigas se tuercen, el techo se sostiene en duras brazadas
    • Hablo de mí con el viento
    • Su aire distraído, su talante de rostro compuesto
    • Flotaba mi mente en su delgadez
    • Hay cierta imperfección que no quiere apartarse
    • Paso mi mano y me siento seco
    • Dulce hora de las apariciones, la estancia rebosa
    • Yo conmigo, yo escribiendo de mí
    • Como de su mano, me da el agua que adormece
    • Los caminos son interminables y arden
    • Me da vergüenza. Al fin no lo has dicho
    • Un libro no alcanza a ser el destino
    • En demorados espejos las palabras opacan
  • II
    • En un momento frágil pude escucharme
    • Frías gasas me envuelven
    • Qué caña suelta su música leve
    • Ella cuenta las veces que me lamento
    • Escribir una frase dulcemente breve
    • Llego a escribir dos cartas por día
    • Fue cuando desvariamos que lo fui comprendiendo
    • Desde entonces las palabras son débiles
    • Nunca dijiste lo que iba a pasarme
    • Voy soltando los hilos y me voy demacrando.
    • En otra época yacía débil.
    • Empezaron a decirme que era huérfano
    • Dejo la pequeñez para el muerto pequeño
    • Me quedo dormido tan pronto me acuesto
    • Cuando estoy cerca, cuando el aire se aprieta
    • Rodeo las falsas paredes, las prendo a que el humo
    • Volver a ella me hace dudar
    • La apartaron. Se ensañaron en ella como maleza
    • Dejé mi casa, solté al hambre animales y plantas
    • Riego las horas. Desaparezco goteando
    • Rozo su cara, el pie estruja y molesta
    • La llanura se arquea. El cielo se pone negro
    • Hice esta travesía. Volví a ver por tus ojos los días fijos
    • Habíamos bajado por ese camino y, de pronto
    • Nuestras sombras se inclinan. Nos estrujamos
    • El viento araña la cara. El sol escarba su tibia ceniza
    • Se para distraído, hunde su raíz en la helada mañana
    • Varado en la inmensidad, el barro se seca
    • Me dejo ir, desaparezco en la corriente hechizada
    • No alcanzo a preguntar. La gravedad es la sola certeza
    • Mi pensamiento reposa en la oscuridad
  • Contenido

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