En la oscuridad de la pobreza absoluta, la bondad de Benina brilla como un faro de esperanza y santidad laica para aquellos que no tienen nada. Esta historia es un tributo a la generosidad desinteresada y a la capacidad del ser humano para encontrar luz en la sordidez más profunda. Galdós entrega una de sus obras más espirituales, donde la verdadera riqueza no se cuenta con monedas.