Entre fábulas desmontadas, ciencias en miniatura y herejías juguetonas, Eduardo Gotthelf compone un circo de microrrelatos donde cada número dura apenas un respiro y, sin embargo, deja eco. Sus piezas viajan del mito y la Biblia a la lógica y la física, con humor negro, precisión quirúrgica y remates que encienden la página. Aquí las palabras hacen equilibrio, doman sentidos, lanzan imágenes al aire y no dejan caer ninguna: el lector entra por curiosidad y sale con preguntas nuevas, sonrisas viejas y una brújula distinta. Un libro para abrir al azar y comprobar que lo esencial —cuando es breve— perdura.