Historia de la conquista de la Nueva España

Historia de la conquista de la Nueva España

  • Autor: Solís, Antonio de
  • Editor: Linkgua
  • Colección: Historia
  • ISBN: 9788498160048
  • eISBN Pdf: 9788498160246
  • Lugar de publicación:  Barcelona , España
  • Año de publicación: 2011
  • Páginas: 500

El estilo literario de la Historia de la conquista se anticipa al neoclasicismo, por lo que los autores del siglo XVIII tuvieron esta obra en gran estima. Se sabe que el autor escribió varias veces el texto. Sin embargo, al igual que López de Gómara, Solís nunca estuvo en América.

  • Créditos
  • Presentación
    • La vida
  • Libro I
    • Capítulo I. Motivos que obligan a tener por necesario que se divida en diferentes partes la historia de las Indias para que pueda comprenderse
    • Capítulo II. Tócanse las razones que han obligado a escribir con separación la historia de la América septentrional o Nueva España
    • Capítulo III. Refiérense las calamidades que se padecían en España cuando se puso la mano en la conquista de Nueva España
    • Capítulo IV. Estado en que se hallaban los reinos distantes y las islas de la América que ya se llamaban Indias occidentales
    • Capítulo V. Cesan las calamidades de la monarquía con la venida del rey don Carlos: dase principio en este tiempo a la conquista de Nueva España
    • Capítulo VI. Entrada que hizo Juan de Grijalva en el río de Tabasco. Sucesos de ella
    • Capítulo VII. Prosigue Juan de Grijalva su navegación, y entra en el río de Banderas, donde se halló la primera noticia del rey de México, Motezuma
    • Capítulo VIII. Prosigue Juan de Grijalva su descubrimiento hasta costear la provincia de Panuco. Sucesos del río de Canoas, y resolución de volverse a la Isla de Cuba
    • Capítulo IX. Dificultades que se ofrecieron en la elección de cabo para la nueva armada, y quién era Hernán Cortés, que últimamente la llevó a su cargo
    • Capítulo X. Tratan los émulos de Cortés vivamente de descomponerle con Diego Velázquez: no lo consiguen, y sale con la armada del puerto de Santiago
    • Capítulo XI. Pasa Cortés con la armada a la villa de la Trinidad, donde la refuerza con número considerable de gente; consiguen sus émulos la desconfianza de Velázquez, que hace vivas diligencias para detenerle
    • Capítulo XII. Pasa Hernán Cortés desde la Trinidad a La Habana, donde consigue el último refuerzo de la armada, y padece segunda persecución de Diego Velázquez
    • Capítulo XIII. Resuélvese Hernán Cortés a no dejarse atropellar de Diego Velázquez; motivos justos de esta resolución y lo demás que pasó hasta que llegó el tiempo de partir de La Habana
    • Capítulo XIV. Distribuye Cortés los cargos de su armada; parte de La Habana y llega a la isla de Cozumel donde pasa muestra y anima a sus soldados a la empresa
    • Capítulo XV. Pacifica Hernán Cortés los isleños de Cozumel, hace amistad con el cacique, derriba los ídolos, da principio a la introducción del Evangelio y procura cobrar unos españoles que estaban prisioneros en Yucatán
    • Capítulo XVI. Prosigue Hernán Cortés su viaje, y se halla obligado por un accidente a volver a la misma isla; recoge con esta detención a Jerónimo de Aguilar, que estaba cautivo en Yucatán, y se da cuenta de su cautiverio
    • Capítulo XVII. Prosigue Hernán Cortés su navegación, y llega al río de Grijalva, donde halla resistencia en los indios, y pelea con ellos en el mismo río y en la desembarcación
    • Capítulo XVIII. Ganan los españoles a Tabasco; salen después doscientos hombres a reconocer la tierra, los cuales vuelven rechazados de los indios, mostrando su valor en la resistencia y en la retirada
    • Capítulo XIX. Pelean los españoles con un ejército poderoso de los indios de Tabasco y su comarca; descríbese su modo de guerrear y cómo quedó por Hernán Cortés la victoria
    • Capítulo XX. Efectúase la paz con el cacique de Tabasco, y celebrándose en esta provincia la festividad del Domingo de Ramos, se vuelven a embarcar los españoles para continuar su viaje
    • Capítulo XXI. Prosigue Hernán Cortés su viaje; llegan los bajeles a San Juan de Ulúa; salta la gente en tierra y reciben embajada de los gobernadores de Motezuma; dase noticia de quién era doña Marina
  • Libro II
    • Capítulo I. Vienen el general Teutile y el gobernador Pilpatoe a visitar a Cortés en nombre de Motezuma. Dase cuenta de lo que pasó con ellos y con los pintores que andaban dibujando el ejército de los españoles
    • Capítulo II. Vuelve la respuesta de Motezuma con un presente de mucha riqueza; pero negada la licencia que se pedía para ir a México
    • Capítulo III. Dase cuenta de lo mal que se recibió en México la porfía de Cortés, de quién era Motezuma, la grandeza de su imperio, y el estado en que se hallaba su monarquía cuando llegaron los españoles
    • Capítulo IV. Refiérense diferentes prodigios y señales que se vieron en México antes de que llegase Cortés, de que aprendieron los indios que se acercaba la ruina de aquel imperio
    • Capítulo V. Vuelve Francisco de Montejo con noticia del lugar de Quiabislan: llegan los embajadores de Motezuma y se despiden con desabrimiento: muévense algunos rumores entre los soldados, y Hernán Cortés usa de artificio para sosegarlos
    • Capítulo VI. Publícase la jornada para la isla de Cuba: claman los soldados que tenía prevenidos Cortés: solicita su amistad el cacique de Zempoala; y últimamente hace la población
    • Capítulo VII. Renuncia Hernán Cortés, en el primer ayuntamiento que se hizo en la Veracruz, el título de capitán general que tenía por Diego Velázquez: vuélvenle a elegir la villa y el pueblo
    • Capítulo VIII. Marchan los españoles, y parte la armada de vuelta de Quiabislan: entran de paso en Zempoala, donde les hace buena acogida el cacique, y se toma nueva noticia de las tiranías de Motezuma
    • Capítulo IX. Prosiguen los españoles su marcha desde Zempoala a Quiabislan: refiérese lo que pasó en la entrada de esta villa, donde se halla nueva noticia de la inquietud de aquellas provincias, y se prenden seis ministros de Motezuma
    • Capítulo X. Vienen a dar la obediencia y ofrecerse a Cortés los caciques de la serranía: edifícase y pónese en defensa la villa de la Veracruz, donde llegan nuevos embajadores de Motezuma
    • Capítulo XI. Mueven los zempoales con engaño las armas de Hernán Cortés contra los de Zimpacingo sus enemigos: hácelos amigos, y deja reducida aquella tierra
    • Capítulo XII. Vuelven los españoles a Zempoala, donde se consigue el derribar los ídolos con alguna resistencia de los indios, y queda hecho templo de Nuestra Señora el principal de sus adoratorios
    • Capítulo XIII. Vuelve el ejército a la Veracruz; despáchanse comisarios al rey con noticia de lo que se había obrado; sosiégase otra sedición con el castigo de algunos delincuentes, y Hernán Cortés ejecuta la resolución de dar al través con la armada
    • Capítulo XIV. Dispuesta la jornada llega noticia de que andaban navíos en la costa; parte Cortés a la Veracruz, y prende siete soldados de la armada de Francisco de Garay; dase principio a la marcha, y penetrada con mucho trabajo la sierra, entra el ejérc
    • Capítulo XV. Visita segunda vez el cacique de Zocothlan a Cortés: pondera mucho las grandezas de Motezuma; resuélvese el viaje por Tlascala, de cuya provincia y forma de gobierno se halla noticia en Xacacingo
    • Capítulo XVI. Parten los cuatro enviados de Cortés a Tlascala: dase noticia del traje y estilo con que se daban las embajadas en aquella tierra, y de lo que discurrió la república sobre el punto de admitir de paz a los españoles
    • Capítulo XVII. Determinan los españoles acercarse a Tlascala, teniendo a mala señal la detención de sus mensajeros: pelean con un grueso de cinco mil indios que los esperaban emboscados, y después con todo el poder de la república
    • Capítulo XVIII. Rehácese el ejército de Tlascala: vuelven a segunda batalla con mayores fuerzas, y quedan rotos y desbaratados por el valor de los españoles y por otro nuevo accidente que los puso en desconcierto
    • Capítulo XIX. Sosiega Hernán Cortés la nueva turbación de su gente; los de Tlascala tienen por encantadores a los españoles; consultan sus adivinos, y por su consejo los asaltan de noche en su cuartel
    • Capítulo XX. Manda el senado a su general que suspenda la guerra, y él no quiere obedecer; antes trata de dar nuevo asalto al cuartel de los españoles: conócense, y castíganse sus espías, y dase principio a las pláticas de la paz
    • Capítulo XXI. Vienen al cuartel nuevos embajadores de Motezuma para embarazar la paz de Tlascala: persevera el senado en pedirla, y toma el mismo Xicotencal a su cuenta esta negociación
  • Libro III
    • Capítulo I. Dase noticia del viaje que hicieron a España los enviados de Cortés, y de las contradicciones y embarazos que retardaron su despacho
    • Capítulo II. Procura Motezuma desviar la paz de Tlascala: vienen los de aquella república a continuar su instancia, y Hernán Cortés ejecuta su marcha y hace su entrada en la ciudad
    • Capítulo III. Descríbese la ciudad de Tlascala: quéjanse los senadores de que anduviesen armados los españoles sintiendo su desconfianza; y Cortés los satisface y procura reducir a que dejen la idolatría
    • Capítulo IV. Despacha Hernán Cortés los embajadores de Motezuma: reconoce Diego de Ordaz el volcán de Popocatepec, y se resuelve la jornada por Cholula
    • Capítulo V. Hállanse nuevos indicios del trato doble de Cholula: marcha el ejército la vuelta de aquella ciudad, reforzado con algunas capitanías de Tlascala
    • Capítulo VI. Entran los españoles en Cholula, donde procuran engañarlos con hacerles en lo exterior buena acogida: descúbrese la traición que tenían prevenida, y se dispone su castigo
    • Capítulo VII. Castígase la traición de Cholula: vuélvese a reducir y pacificar la ciudad, y se hacen amigos los de esta nación con los tlascaltecas
    • Capítulo VIII. Parten los españoles de Cholula: ofréceseles nueva dificultad en la montaña de Chalco, y Motezuma procura detenerlos por medio de sus nigrománticos
    • Capítulo IX. Viene al cuartel a visitar a Cortés de parte de Motezuma el señor de Tezcuco, su sobrino: continúase la marcha y se hace alto en Quitlavaca, dentro ya de la laguna de México
    • Capítulo X. Pasa el ejército a Iztacpalapa, donde se dispone la entrada de México: refiérese la grandeza con que salió Motezuma a recibir a los españoles
    • Capítulo XI. Viene Motezuma el mismo día por la tarde a visitar a Cortés en su alojamiento: refiérese la oración que hizo antes de oír la embajada, y la respuesta de Cortés
    • Capítulo XII. Visita Cortés a Motezuma en su palacio, cuya grandeza y aparato se describe; y se da noticia de lo que pasó en esta conferencia, y en otras que se tuvieron después sobre la religión
    • Capítulo XIII. Descríbese la ciudad de México, su temperamento y situación, el mercado de Tlatelulco y el mayor de sus templos, dedicado al dios de la guerra
    • Capítulo XIV. Descríbense diferentes casas que tenía Motezuma para su divertimiento, sus armerías, sus jardines y sus quintas, con otros edificios notables que había dentro y fuera de la ciudad
    • Capítulo XV. Dase noticia de la ostentación y puntualidad con que se hacía servir Motezuma en su palacio; del gasto de su mesa, de sus audiencias, y otras particularidades de su economía y divertimientos
    • Capítulo XVI. Dase noticia de las grandes riquezas de Motezuma, del estilo con que se administraba la hacienda y se cuidaba de la justicia, con otras particularidades del gobierno político y militar de los mexicanos
    • Capítulo XVII. Dase noticia del estilo con que se medían y computaban en aquella tierra los meses y los años; de sus festividades, matrimonios, y otros ritos y costumbres dignas de consideración
    • Capítulo XVIII. Continúa Motezuma sus agasajos y dádivas a los españoles: llegan cartas de la Veracruz con noticia de la batalla en que murió Juan de Escalante, y con este motivo se resuelve la prisión de Motezuma
    • Capítulo XIX. Ejecútase la prisión de Motezuma: dase noticia del modo como se dispuso y como se recibió entre sus vasallos
    • Capítulo XX. Cómo se portaba en la prisión Motezuma con los suyos y con los españoles: traen preso a Qualpopoca, y Cortés le hace castigar con pena de muerte, mandando echar unos grillos a Motezuma mientras se ejecutaba la sentencia
  • Libro IV
    • Capítulo I. Permítese a Motezuma que se deje ver en público saliendo a sus templos y recreaciones: trata Cortés de algunas prevenciones que tuvo por necesarias, y se duda que intentasen los españoles por esta sazón derribar los ídolos de México
    • Capítulo II. Descúbrese una conspiración que se iba disponiendo contra los españoles, ordenada por el rey de Tezcuco; y Motezuma, parte con su industria, y parte por las advertencias de Cortés, la sosiega castigando al que la fomentaba
    • Capítulo III. Resuelve Motezuma despachar a Cortés respondiendo a su embajada: junta sus nobles, y dispone que sea reconocido el rey de España por sucesor de aquel imperio, determinando que se le dé la obediencia y pague tributo como a descendiente de su
    • Capítulo IV. Entra en poder de Hernán Cortés el oro y joyas que se juntaron de aquellos presentes: dícele Motezuma con resolución que trate de su jornada, y él procura dilatarla sin replicarle; al mismo tiempo que se tiene aviso de que han llegado navíos
    • Capítulo V. Refiérense las nuevas prevenciones que hizo Diego Velázquez para destruir a Hernán Cortés: el ejército y armada que envió contra él a cargo de Pánfilo de Narbáez; su arribo a las costas de Nueva España; y su primer intento de reducir a los esp
    • Capítulo VI. Discurso y prevenciones de Hernán Cortés en orden a excusar el rompimiento: introduce tratados de paz; no los admite Narbáez; antes publica la guerra, y prende al licenciado Lucas Vázquez de Ayllón
    • Capítulo VII. Persevera Motezuma en su buen ánimo para con los españoles de Cortés, y se tiene por improbable la mudanza que atribuyen algunos a diligencias de Narbáez; resuelve Cortés su jornada, y la ejecuta dejando en México parte de su gente
    • Capítulo VIII. Marcha Hernán Cortés la vuelta de Zempoala y, sin conseguir la gente que tenía prevenida en Tlascala, continúa su viaje hasta Matalequita, donde vuelve a las pláticas de paz, y con nueva irritación rompe la guerra
    • Capítulo IX. Prosigue su marcha Hernán Cortés hasta una legua de Zempoala; sale con su ejército en campaña Pánfilo de Narbáez; sobreviene una tempestad y se retira; con cuya noticia resuelve Cortés acometerle en su alojamiento
    • Capítulo X. Llega Hernán Cortés a Zempoala, donde halla resistencia; consigue con las armas la victoria; prende a Narbáez, cuyo ejército se reduce a servir debajo de su mano
    • Capítulo XI. Pone Cortés en obediencia la caballería de Narbáez que andaba en la campaña; recibe noticia de que habían tomado las armas los mexicanos contra los españoles que dejó en aquella corte; marcha luego con su ejército, y entra en ella sin oposici
    • Capítulo XII. Dase noticia de los motivos que tuvieron los mexicanos para tomar las armas; sale Diego de Ordaz con algunas compañías a reconocer la ciudad; da en una celada, y Hernán Cortés resuelve la guerra
    • Capítulo XIII. Intentan los mexicanos asaltar el cuartel y son rechazados; hace dos salidas contra ellos Hernán Cortés; y, aunque ambas veces fueron vencidos y desbaratados, queda con alguna desconfianza de reducirlos
    • Capítulo XIV. Propone a Cortés Motezuma que se retire, y él le ofrece que se retirará luego que dejen las armas sus vasallos; vuelven éstos a intentar nuevo asalto; habla con ellos Motezuma desde la muralla, y queda herido, perdiendo las esperanzas de red
    • Capítulo XV. Muere Motezuma sin querer reducirse a recibir el bautismo; envía Cortés el cuerpo a la ciudad; celebran sus exequias los mexicanos; y se descubren las cualidades que concurrieron en su persona
    • Capítulo XVI. Vuelven los mexicanos a sitiar el alojamiento de los españoles; hace Cortés nueva salida; gana un adoratorio que habían ocupado y los rompe, haciendo mayor daño en la ciudad, y deseando escarmentarlos para retirarse
    • Capítulo XVII. Proponen los mexicanos la paz con ánimo de sitiar por hambre a los españoles; conócese la intención del tratado; junta Hernán Cortés sus capitanes, y se resuelve salir de México aquella misma noche
    • Capítulo XVIII. Marcha el ejército recatadamente, y al entrar en la calzada le descubren y acometen los indios con todo el grueso por agua y tierra; peléase largo rato, y últimamente se consigue con dificultad y considerable pérdida, hasta salir al paraje
    • Capítulo XIX. Marcha Hernán Cortés la vuelta de Tlascala; síguenle algunas tropas de los lugares vecinos, hasta que uniéndose con los mexicanos acometen al ejército, y le obligan a tomar el abrigo de un adoratorio
    • Capítulo XX. Continúan su retirada los españoles, padeciendo de ella grandes trabajos y dificultades, hasta que llegando al valle de Otumba, queda vencido y deshecho en batalla campal todo el poder mexicano
  • Libro V
    • Capítulo I. Entra el ejército en los términos de Tlascala, y alojado en Gualipar, visitan a Cortés los caciques y senadores; celébrase con fiestas públicas la entrada en la ciudad, y se halla el afecto de aquella gente asegurado con nuevas experiencias
    • Capítulo II. Llegan noticias de que se había levantado la provincia de Tepeaca; vienen embajadores de México y Tlascala; y se descubre una conspiración que intentaba Xicotencal el mozo contra los españoles
    • Capítulo III. Ejecútase la entrada en la provincia de Tepeaca; y vencidos los rebeldes que aguardaron en campaña con la asistencia de los mexicanos, se ocupa la ciudad, donde se levanta una fortaleza con el nombre de Segura de la Frontera
    • Capítulo IV. Envía Hernán Cortés diferentes capitanes a reducir o castigar los pueblos inobedientes, y va personalmente a la ciudad de Guacachula contra un ejército mexicano que vino a defender su frontera
    • Capítulo V. Procura Hernán Cortés adelantar algunas prevenciones de que necesitaba para la empresa de México; hállase casualmente con un socorro de españoles; vuelve a Tlascalteca y halla muerto a Magiscatzin
    • Capítulo VI. Llegan al ejército nuevos socorros de soldados españoles; retíranse a Cuba los de Narbáez que instaron por su licencia; forma Hernán Cortés segunda relación de su jornada, y despacha nuevos comisarios al emperador
    • Capítulo VII. Llegan a España los precursores de Hernán Cortés y pasan a Medellín, donde estuvieron retirados, hasta que mejorando las cosas de Castilla volvieron a la corte, y consiguieron la recusación del obispo de Burgos
    • Capítulo VIII. Prosíguese hasta su conclusión la materia del capítulo precedente
    • Capítulo IX. Recibe Cortés nuevo socorro de gente y municiones; pasa muestra el ejército de los españoles, y a su imitación el de los confederados; publícanse algunas ordenanzas militares, y se da principio a la marcha con ánimo de ocupar a Tezcuco
    • Capítulo X. Marcha el ejército no sin vencer algunas dificultades; previénese de una embajada cautelosa el rey de Tezcuco, de cuya respuesta, por los mismos términos, resulta el conseguirse la entrada en aquella ciudad sin resistencia
    • Capítulo XI. Alojado el ejército en Tezcuco, vienen los nobles a tomar servicio en él; restituye Cortés aquel reino al legítimo sucesor, dejando al tirano sin esperanza de restablecerse
    • Capítulo XII. Bautízase con pública solemnidad el nuevo rey de Tezcuco; y sale con parte de su ejército Hernán Cortés a ocupar la ciudad de Iztapalapa, donde necesitó de toda su advertencia para no caer en una celada que le tenían prevenida los mexicanos
    • Capítulo XIII. Piden socorro a Cortés las provincias de Chalco y Otumba contra los mexicanos: encarga esta facción a Gonzalo de Sandoval y a Francisco de Lugo, los cuales rompen al enemigo, trayendo algunos prisioneros de cuenta, por cuyo medio requiere c
    • Capítulo XIV. Conduce los bergantines a Tezcuco Gonzalo de Sandoval; y entre tanto que se dispone su apresto y última formación, sale Cortés a reconocer con parte del ejército las riberas de la laguna
    • Capítulo XV. Marcha Hernán Cortés a Yaltocan, donde halla resistencia; y vencida esta dificultad, pasa con su ejército a Tácuba; y después de romper a los mexicanos en diferentes combates, resuelve y ejecuta su retirada
    • Capítulo XVI. Viene a Tezcuco nuevo socorro de españoles; sale Gonzalo de Sandoval al socorro de Chalco; rompe dos veces a los mexicanos en campaña, y gana por fuerza de armas a Guastepeque y a Capistlan
    • Capítulo XVII. Hace nueva salida Hernán Cortés para reconocer la laguna por la parte de Suchimilco; y en el camino tiene dos combates peligrosos con los enemigos que halló fortificados en las sierras de Guastepeque
    • Capítulo XVIII. Pasa el ejército a Quatlabaca, donde se rompió de nuevo a los mexicanos; y después a Suchimilco, donde se venció mayor dificultad, y se vio Hernán Cortés en contingencia de perderse
    • Capítulo XIX. Remédiase con el castigo de un soldado español la conjuración de algunos españoles que intentaron matar a Hernán Cortés; y con la muerte de Xicotencal un movimiento sedicioso de algunos tlascaltecas
    • Capítulo XX. Échanse al agua los bergantines; y dividido el ejército de tierra en tres partes, para que al mismo tiempo se acometiese por Tácuba, Iztapalapa y Cuyoacan, avanza Hernán Cortés por la laguna, y rompe una gran flota de canoas mexicanas
    • Capítulo XXI. Pasa Hernán Cortés a reconocer los trozos de su ejército en las tres calzadas de Cuyoacan, Iztapalapa y Tácuba, y en todas fue necesario el socorro de los bergantines; deja cuatro a Gonzalo de Sandoval, cuatro a Pedro de Alvarado, y él se re
    • Capítulo XXII. Sírvense de varios ardides los mexicanos para su defensa: emboscan sus canoas contra los bergantines; y Hernán Cortés padece una rota de consideración, volviendo cargado a Cuyoacan
    • Capítulo XXIII. Celebran los mexicanos su victoria con el sacrificio de los españoles: atemoriza Guatimozin a los confederados, y consigue que desamparen muchos a Cortés; pero vuelven al ejército en mayor número, y se resuelve a tomar puestos dentro de la
    • Capítulo XXIV. Hácense las tres entradas a un tiempo, y en pocos días se incorpora todo el ejército en el Tlateluco; retírase Guatimozin al barrio más distante de la ciudad, y los mexicanos se valen de algunos esfuerzos y cautelas para divertir a los espa
    • Capítulo XXV. Intentan los mexicanos retirarse por la laguna: pelean sus canoas con los bergantines para facilitar el escape de Guatimozin; y finalmente se consigue su prisión y se rinde la ciudad
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