Poemas

Poemas

  • Autor: Góngora y Argote, Luis de
  • Editor: Linkgua
  • Colección: Poesía
  • ISBN: 9788496290921
  • eISBN Pdf: 9788498979800
  • Lugar de publicación:  Barcelona , España
  • Año de publicación: 2011
  • Páginas: 402
  • Idioma: Español

Góngora no publicó su obra en vida, aunque lo intentó en 1623. Sus versos se conocieron dispersos en manuscritos o impresos en hojas sueltas. Sólo aparecieron en un libro el año en que murió, en una edición que preparó Juan López de Vicuña con el título de Obras en verso del Homero español (1627). Después Gonzalo de Hoces hizo otra edición de Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas (1633).

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  • Title page
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  • Sumario
  • Presentación
    • La vida
    • La obra
  • Poemas
    • Ciego que apuntas y atinas
    • La más bella niña
    • Diez años vivió Belerma
    • En el caudaloso río
    • Erase una vieja
    • Hermana Marica
    • Ya no más, cegüezuelo hermano
    • Andeme yo caliente
    • Que pida a un galán Minguilla
    • Da bienes Fortuna
    • Vuela, pensamiento, y diles
    • Allá darás, rayo
    • A una casería, donde habitaba una dama a quien servía
    • Al llanto y suspiros de una dama
    • Al Sol, porque salió, estando con su dama, y le fue forzado dejarla
    • Al tramontar del Sol, la ninfa mía
    • A los celos
    • De pura honestidad templo sagrado
    • En la muerte de dos señoras mozas, hermanas, naturales de Córdoba
    • Mientras por competir con tu cabello
    • Oh claro honor del líquido elemento
    • Que se nos va la Pascua, mozas
    • Raya, dorado Sol, orna y colora
    • Rey de los otros, río caudaloso
    • Suspiros tristes, lágrimas cansadas
    • Tras la bermeja Aurora el Sol dorado
    • A Juan Rufo, jurado de Córdoba
    • A unos álamos blancos
    • Amarrado al duro banco
    • Aquí entre la verde juncia
    • Cuál del Ganges marfil, o cuál de Paro
    • La desgracia del forzado
    • En la muerte de una señora que murió moza en Córdoba
    • Ilustre y hermosísima María
    • Ni en este monte, este aire, ni este río
    • Ya que con más regalo el campo mira
    • Servía en Orán al Rey
    • Manda Amor en su fatiga
    • A Juan Rufo, de su Austríada
    • A un caballero poeta, que en un soneto que hizo se fingió temeroso de tener en su amor atrevido el suceso de Ícaro
    • A un sueño
    • A una dama vestida de Leonado
    • A unos Álamos blancos
    • Con diferencia tal, con gracia tanta
    • No destrozada nave en roca dura
    • Noble desengaño
    • La dulce boca que a gustar convida
    • Aquel rayo de la guerra
    • A doña Catalina de la Cerda, dama de la reina
    • A una enfermedad de doña Catalina de la Cerda
    • Aunque a rocas de fe ligada vea
    • En dos lucientes estrellas
    • Entre los sueltos caballos
    • Sobre unas altas rocas
    • A Córdoba
    • Ensíllenme el asno rucio
    • En una enfermedad de don Antonio de Pazos, obispo de Córdoba
    • Criábase el albanés
    • A don Luis de Vargas
    • A la Tela de Justar de Madrid
    • Del marqués de Santa Cruz
    • Duélete de esa puente, Manzanares
    • Grandes, más que elefantes y que abadas
    • Por niñear, un picarillo tierno
    • Pensó rendir la mozuela
    • De la armada que fue a Inglaterra
    • En una aldea de corte
    • La villana de las borlas
    • De San Lorenzo el real del Escorial
    • Famosos son en las armas
    • Ah, mis señores poetas
    • A don Cristóbal de Mora
    • Muerto me lloró el Tormes en su orilla
    • Un buhonero ha empleado
    • A una casa de campo donde estaba una dama a quien celebraba
    • De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado
    • A una sangría de un pie
    • Ya de mi dulce instrumento
    • Cosas, Celalba mía, he visto extrañas
    • Cuantas al Duero le he negado ausente
    • A don Pedro Venegas, a cuya casa iaba a jugar algunos días
    • A la Arcadia, de Lope de Vega Carpio
    • Al montesanto de Granada
    • Burlándose de un caballero prevenido para unas fiestas
    • Al nacimiento de Cristo, Nuestro Señor
    • De unos papeles que una dama le había escrito, restituyéndoselos
    • Las tablas del bajel despedazadas
    • Los dineros del Sacristán
    • Dineros son calidad
    • ¿Qué lleva el señor Esgueva?
    • Cura que en la vecindad
    • A las damas de la corte pidiéndoles favor para los galanes andaluces
    • A una dama que conoció niña y después vio mujer muy hermosa
    • En el sepulcro de la duquesa de Lerma
    • De los señores reyes don Felipe III y doña Margarita, en una montería
    • De una quinta del conde de Salinas, Ribera de Duero
    • De unas fiestas en Valladolid
    • Para lo mismo
    • En los pinares de Júcar
    • Jura Pisuerga a fe de caballero
    • Llegué a Valladolid; registré luego
    • Oh qué malquisto con Esgueva quedo
    • ¿Vos sois Valladolid?
    • Una moza de Alcobendas
    • Al puerto de Guadarrama, pasando por él los condes de Lemus
    • De don Rodrigo Sarmiento, conde de Salinas
    • De puños de hierro ayer
    • A las fiestas del nacimiento del príncipe don Felipe Domínico VÍctor, y a los obsequios hechos al embajador de Inglaterra (le atribuye)
    • A la embarcación en que se entendió pasaran a nueva España los marqueses de Ayamonte
    • Al marqués de Ayamonte, partiendo de su casa para Madrid
    • Al marqués de Ayamonte que, pasando por Córdoba, le mostró un retrato de la marquesa
    • A doña Brianda de la Cerda
    • De la marquesa de Ayamonte y su hijas, en Lepe
    • A su hijo del marqués de Ayamonte, que excuse la montería
    • Al marqués de Ayamonte
    • Al marqués de Ayamonte, determinado a no ir a México
    • Convoca los poetas de Andalucía a que celebren al marqués de Ayamonte
    • De las pinturas y relicarios de una galería del cardenal don Fernando Niño de Guevara
    • A la marquesa de Ayamonte, dándole unas piedras bezares que a él le había dado un enfermo
    • A cierta dama que se dejaba vencer del interés antes que del gusto
    • A don Sancho Dávila, obispo de Jaén
    • A un fraile Franciscano, en agradecimiento de una caja de jalea
    • A un tiempo dejaba el Sol
    • Cuatro o seis desnudos hombros
    • Las flores del romero
    • Los montes que el pie se lavan
    • A Francisco de Quevedo
    • Al conde de Lemus, yéndole a visitar a Monforte
    • Al duque de Feria, de la señora doña Catalina de Acuña
    • De chinches y de mulas voy comido
    • De la jornada de Larache
    • De un caballero que llamó soneto a un romance
    • De una quinta que hizo el obispo don Antonio Venegas en burlada, lugar de su dignidad
    • En el cristal de tu divina mano
    • Los blancos lilios que de ciento en ciento
    • Señora doña puente segoviana
    • Son de Tolú, o son de Puertorrico
    • A la rigurosa acción con que san Ignacio redujo un pecador
    • Al padre Juan de Pineda, de la Compañía de Jesús, por haber antepuesto un soneto al que el poeta hizo en la beatificación de san Ignacio
    • De Madrid
    • En la muerte de Enrique IV, rey de Francia
    • A lo poco que hay que fiar de los favores de los cortesanos
    • En la partida del conde de Lemus y del duque de Feria a Nápoles y a Francia
    • En la muerte de doña Guiomar de Sa, mujer de Juan Fernández de Espinosa
    • Del túmulo que hizo Córdoba en las honras de la señora reina doña Margarita
    • En la misma ocasión
    • Al padre Francisco de Castro, de su Libro retórica
    • Al túmulo de Écija, en las honras de la señora reina doña Margarita
    • De la toma de Larache
    • Del túmulo que hizo Córdoba en las honras de la señora reina doña Margarita
    • Para la cuarta parte de la pontificial del doctor Babia
    • A don fray Pedro González de Mendoza y Silva, electo arzobispo de Granada muy mozo
    • De la toma de Larache
    • A don Antonio Venegas, obispo de Pamplona
    • Al poeta Pedro Soto de Rojas
    • Volviéndose a Francia el duque de Humena
    • Para un retrato de don Juan de Acuña, presidente de Castilla, hijo del conde de Buendía
    • Oh, bien haya Jaén, que en lienzo prieto
    • A la memoria de la muerte y del infierno
    • De la toma de Larache
    • A don Antonio de las Infantas, en la muerte de una señora con quien estaba concertado de casar en Segura de la Sierra
    • Fábula de Polifemo y Galatea
    • Dedicatoria al duque de Béjar
    • Soledad primera
    • Soledad segunda
    • A don Pedro de Cárdenas, en un encierro de toros
    • A la bajada de muchos caballeros de Madrid a socorrer la fuerza de la Mamora, cercada de moros
    • A la purísima concepción de nuestra señora
    • Inscripción para el sepulcro de Domínico Greco
    • Llegué, señora tía, a la Mamora
    • Para el principio de la historia del señor rey don Felipe II, de Luis de Cabrera
    • Para lo mismo
    • A don Diego Páez de Castillejo y Valenzuela, veinticuatro de Córdoba
    • A don fray Diego de Mardones, obispo de Córdoba, dedicándole el maestro Risco un libro de música
    • A Juan de Villegas, alcalde mayor de Luque, por don Egas Venegas, señor de aquella villa
    • Alegoría de la primera de sus Soledades
    • A un caballero de Córdoba que estaba en Granada
    • De los que censuraron su Polifemo
    • En la muerte de tres hijas del duque de Feria
    • A don Luis de Ulloa, que enamorado se ausentó de toro
    • De la capilla de Nuestra Señora del Sagrario, de la santa iglesia de Toledo, entierro del cardenal Sandoval
    • Al conde de Lemus, viniendo de ser virrey de Nápoles
    • Al conde de Villamediana, de su Faetón
    • A fray Esteban Izquierdo, fraile Francisco, en agradecimiento de una bota de agua de azahar y unas pasas
    • A Júpiter
    • A Nuestra Señora de Atocha, por la salud del rey don Felipe III
    • En la jornada de Portugal
    • En la misma ocasión
    • De don Francisco de Padilla, castellano de Milán
    • A un pintor flamenco, haciendo el retrato de donde se copió el que va al principio de este libro
    • Al doctor Narbona, pidéndole unos Albarcoques que había ofrecido enviarle desde Toledo
    • Al padre maestro Hortensio, de una audiencia del padre maestro fray Luis de AlIaga, confesor del rey don Felipe III
    • De los mismos
    • En la muerte de un caballero mozo
    • De una dama que, quitándose una sortija, se picó con un alfiler
    • Del rey y reina nuestros señores en el Pardo, antes de reinar
    • En la fuerza de Almería
    • Al conde de Villamediana, celebrando el gusto que tuvo en diamantes, pinturas y caballos
    • Al mismo
    • Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor
    • Al tronco Filis de un laurel sagrado
    • En la muerte de una dama portuguesa en Santarén
    • De un jabalí que mató en el Pardo el rey Nuestro Señor
    • Tardándose el conde de Villaflor en volver a don Luis unos dineros que le había prestado en el juego
    • En el túmulo de las honras del señor rey don Felipe III
    • En la enfermedad de que murió el señor rey don Felipe III
    • En la muerte de don Rodrigo Calderón
    • De las muertes de don Rodrigo Calderón, del conde de Villamediana y conde de Lemus
    • Del conde de Villamediana, prevenido para ir a Nápoles con el duque de Alba
    • Acredita la esperanza con historias sagradas
    • Al excelentísimo señor el conde duque
    • Al marqués de Velada, herido de un toro que mató luego a cuchilladas
    • Dilatándose una pensión que pretendía
    • De la ambición humana
    • De la brevedad engañosa de La vida
    • De la esperanza
    • Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba
    • Infiere, de los achaques de la vejez, cercano el fin a que, católico, se alienta
    • Oro no rayó así flamante grana
    • De la jornada que su majestad hizo a Andalucía
    • Del casamiento que pretendió el príncipe de Gales con la serenísima infanta María, y de su venida
    • Casado el otro se halla
  • Coda
    • Ansares de Menga
    • El sastre
    • Mamóla
    • Frescos airecillos
    • Oh qué bien que baila Gil
    • Lloraba la niña
    • Luto poético
    • No vayas, Gil, al Sotillo

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