Los peligros de la hipocresía social y las falsas apariencias se exponen en esta comedia donde el deseo busca abrirse paso entre las estrictas normas del decoro cortesano. Los enredos amorosos demuestran que, tras una fachada de calma y virtud, suelen esconderse pasiones turbulentas listas para desbordarse ante la menor provocación. Una crítica sutil y divertida a las convenciones del mercado matrimonial de la época, donde nada es lo que parece a simple vista.