En medio de la guerra de las Alpujarras, el amor entre un morisco y una cristiana se convierte en un símbolo de humanidad frente a la barbarie del conflicto religioso. La tragedia explora la lealtad a las raíces y el dolor de los perseguidos, elevando los sentimientos por encima de las divisiones políticas y culturales. Es un canto desgarrador a la fidelidad y al sacrificio en un mundo dominado por el odio y la intolerancia hacia el diferente.