El 25 de abril de 1974 Portugal inició su camino hacia la democracia. Lo hizo por medio de un golpe militar que abrió paso a una tendencia revolucionaria que pareció ensayar un camino nuevo y diferente dentro de esa tercera ola descrita por Huntington. La Revolución pasó por fases muy diferentes, generando en el verano de 1975 un momento de indudable tensión social. Tras este llamado verano caliente, el proceso fue progresivamente encaminándose hacia un modelo de democracia liberal clásico, aunque los legados revolucionarios son ampliamente visibles en el Portugal actual. Por eso la Revolución es ampliamente percibida como el momento seminal que llevó al país a la libertad, y por eso sigue siendo, cincuenta años después, tan positivamente valorada por la mayor parte de la sociedad lusa.
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- Contenido
- Prólogo
- Parte primera Historia y políticas revolucionarias
- La revolución portuguesa del 25 de abril cincuenta años después: una reevaluación crítica
- Geopolítica del 25 de abril: Una revolución en la semiperiferia
- Militares y política: la definición del poder político democrático en Portugal (1974-1975)
- La democratización portuguesa y su legado
- ¿Transición portuguesa o transición ibérica? Más allá de la tercera ola de Huntington
- Nacionalismo y revolución: el discurso nacional en la revolución de 1974
- Parte segunda Imagen y socialización del 25 de abril
- La malla que aún el imperio teje. El pasado colonial portugués y español en sus cinematografías
- Imágenes del 25 de abril: siete días que estremecieron al mundo
- La revolución de los claveles vista desde estados unidos. La recepción de la transición a la democracia en la prensa inmigrante lusoamericana: agitación y propaganda
- ¿Y después de la revolución?: reflexiones preliminares sobre formas de censura en el cine del Portugal democrático
- Maria Lamas: legado al movimiento feminista y su recuperación en el siglo XXI