Las calles de París y otros escenarios europeos cobran vida en estas crónicas donde el autor se deja seducir por el bullicio de la modernidad y el arte. Darío observa el paso de la multitud y capta los destellos de belleza fugaz que definen la experiencia urbana de principios de siglo. Un diario de impresiones estéticas que transporta al lector a una época de esplendor, bohemia y cambios sociales acelerados por el progreso.