En el sofocante microcosmos de Vetusta, la lucha entre el deseo prohibido y la represión social alcanza dimensiones de tragedia clásica. Ana Ozores camina por el filo de la navaja, acechada por la envidia de un pueblo que no perdona la belleza ni la insatisfacción espiritual. La novela es una radiografía perfecta de la decadencia moral y el peso asfixiante de la tradición religiosa en una ciudad que parece una jaula de oro. Un viaje psicológico denso y fascinante que define la cumbre del realismo literario en lengua española.