El seductor más cínico, otoñal y fascinante de la literatura confiesa sus andanzas galantes en un ambiente de aristocracia marchita. Feo, católico y sentimental, este personaje navega por romances trágicos, duelos de honor y atmósferas crepusculares cargadas de intensidad erótica. La prosa modernista envuelve al lector en un universo de belleza artificial y decadencia inevitable. Acompaña a esta figura legendaria en sus memorias, donde el pecado y el refinamiento caminan siempre de la mano.