El drama de Segismundo plantea el eterno dilema entre la predeterminación astral y la capacidad del hombre para forjar su propio destino. En una atmósfera de ensueño y desengaño, esta obra cumbre del barroco español desafía nuestra percepción de la realidad y la justicia. Una reflexión filosófica imprescindible sobre el honor, la libertad y la fugacidad de las glorias mundanas.